La toxina botulínica actúa temporalmente sobre la actividad de determinados músculos responsables de la gesticulación. Al disminuir su contracción, podemos ayudar a suavizar líneas dinámicas y evitar que continúen profundizándose de la misma manera.
La cantidad, los puntos de aplicación y las zonas que se trabajan se definen según tu anatomía, fuerza muscular, forma de gesticular y el resultado que quieres conseguir. Por eso no debería aplicarse igual en todos los rostros.